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Momias de salchicha y hojaldre con puré de patata al roquefort






Para seguir un poco con halloween hoy pongo estos divertidos hojaldres de salchichas blancas de viena. Incluso os pongo varios modelos, con las tiras mas anchas o mas estrechas según el tiempo que tengas y lo perfeccionista que seas. 

Es una receta muy rica y perfecta para poner de cena o de comida a los niños (y a los no tan niños porque a mi me encantan), acompañado de un puré de patatas. Yo  he puesto una crema parmentier con queso azul que me envió Indekove. Es perfecta para comer a cucharadas e incluso, para mojar tus momias en él. 

Ingredientes:

1 lámina de hojaldre
salchichas de viena blancas
pimiento verde
mozzarella
6 pasas

Elaboración:


En primer lugar, sacas la masa de la nevera durante 10 minutos para que no esté tan fria. Mientras pon el horno precalentado a 180º. 

Luego la extiendes y la cortas en tiritas.


 Ponlas en otro papel de horno en tiras, dejando un hueco para los ojos como se ve en la imagen. Que las tiras sean larguitas para que puedas enrollarlo bien.




Luego poner encima la salchicha y pones tiras de pimiento por encima y la mozzarella rallada.  Mi cantidad es para 3 enrollados.


Sigue enrollando las tiras en la salchicha, si ves que quedan demasiado cortas y no hay una base firme, no te desesperes, tiene solución. Haz otra tira ancha y la pones detrás para que cubra todas las otras tiras.. y lo pegas junto.


Mételo al horno durante unos 30 minutos, pero depende del horno. Déjalo dentro hasta que veas que se ha dorado el hojaldre.


Luego sácalo y coge medio palillo y los usas con las pasas enganchándolas en la zona libre que dejamos para los ojos.


Abre la lata del puré de patata con roquefort y calientalo y ponlo en un bol para poder mojar el enrollado de hojaldre.


Tendrás un plato delicioso, fácil de hacer y muy original para los niños y para halloween.

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Galletas de Halloween de Café




Bueno para seguir un poco con el mundo halloween traigo mas galletas. Vale.. lo reconozco, adoro halloween, me encantan las decoraciones y leer sobre ello... pero... como me meta en una película de terror, ¡no pego ojo en toda la noche! Lo se, soy rara.

 El caso es que me encanta disfrazarme y ver gente disfrazada, me encantan las calabazas, los esqueletos y las decoraciones tétricas... eso sí... como me pongas alguna araña ¡me muero! porque soy aracnofóbica perdida. 

Con decir que viendo Harry Potter, en el momento que salen arañas y arañas me quedé tan en shock en el cine que tuvieron que sacarme de allí y darme aire y agua.. porque no reaccionaba... Vamos que si viene spiderman a salvarme casi prefiero caer en las garras del malvado de turno.. y que sea lo que tenga que ser...

En fín que me pongo a divagar en anecdotas y no paro. Hoy os presento unas nuevas galletas de Haloween de café. Tienen un sabor delicioso a café intenso gracias al café espresso de Illy. Realmente merece la pena porque le da un sabor fuerte a café a las galletas.

Para el fondant he usado el mismo que el de todas las galletas que hago, el de Kelmy, que tiene infinidad de sabores y tienen un muy buen sabor.

Ingredientes:

450 gramos de harina
250 gramos de azúcar
250 gramos de azúcar
2 huevos
1 cucharada de aroma de avellana
film transparente
bolis comestibles






























Elaboración:



En primer lugar, el azúcar que tienes que poner es azúcar glass. Si no tienes glas como yo tiene solución. Pon los 250 gramos en una batidora y lo pones a máxima potencia. 

 Le das un rato y cuando se haga azúcar fina lo mueves con la cuchara y sigues batiéndola durante un rato hasta que esté toda la azúcar fina.











Echa en ese azúcar la mantequilla pomada, no la metas en el microondas sino que déjalo a temperatura ambiente una media hora.

Bate las dos cosas a potencia lenta para que se quede como una crema.










El siguiente paso es tamizar en otro cuenco la harina y el café y lo mezclas. Una vez tamizada, bate los huevos en otro cuenco y lo echas al azúcar y a la mantequilla. 

Ve poniendo cucharones grandes de harina y el café y lo vas moviendo poco a poco con una espátula. 

Cuando esté todo bien mezclado deberá haber una masa que no se pega a las paredes y que se puede manejar bien. 

Lo pones sobre film transparente, lo envuelves bien para que no entre aire y lo metes en la nevera durante media hora.

Una vez saques la masa de la nevera pon el horno a 170º  y lo precalientas.

Estira la masa con un rodillo. Deja la anchura de galleta que quieras y vete haciendo con los moldes de halloween las galletas.

 Vete colocándolas en el papel de horno. 
Cuando esté todo el papel lleno lo metes en el horno entre 12 y 20 minutos. Siempre depende del horno. 


Cuando las galletas estén ligeramente doradas, sácalas del horno aunque no estén duras, porque al sacarlas del horno y enfriarse endurecen, y quedarán demasiado duras. 




Déjalas enfriar totalmente. Una vez frías puedes decorarlas como quieras. Yo he usado el fondant de Kelmy de muchos colores. 

Para la base extiendes el fondant y usas el mismo molde que has usado para la galleta en el fondant.  Para que se pegue pasa una cuchara ligeramente mojada por detrás del fondant y dejas que se pegué.



Si quieres poner mas decoración base haz lo mismo, usa un cuchillo para cortar piezas y lo vas pegando. Una vez esté todo lo básico, lo dejas secar durante unas horas hasta que esté duro. Sino lo dejas secar no funcionará bien el boli de tinta comestible... 



El último paso es usar esos bolis para decorarlas y poner pequeños detalles. ¡Decóralas como quieras y usa tu imaginación! 

Estas son las galletas que yo realizado. Las poner en un papel transparente con un hilito para regalarlas a amigos y familiares.


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La Feria Creativa: buena calidad y algunas malas pulgas



Este domingo le tocó el turno a la Feria Creativa. Nada más entrar por la casa de campo pude ver que aquello es enorme. Y, para llegar al palacio de cristal, hay que surcar un laberinto lleno de coches y más pabellones.

 ¿Tan difícil sería poner señales que vayan indicando como llegar? Pues parece que sí es difícil, porque si no habías ido nunca, la única forma de llegar a tu destino era preguntar.




Una vez llegué respiré ondo y me relajé. No quería que esta odisea me fastidiara una feria que tenía mucho que ofrecerme. 

Traspaso las puertas y, al bajar las escaleras que me separan de la feria, descubro que solo por tener entrada te regalan una revista y una bolsita de color azul chillón. 





¡Así se cuida a la gente! Y es que con tu regalo ya empiezas la feria mas relajada, mas contenta y eso hará que compres mas. Es una buena táctica de mercado. 









Entras y no sabes por donde empezar. Opte por la zona de la derecha que parecía más especializada en cocina. 


He de decir que la gente que había no tenia nada que ver con la anterior feria. Esta, estaba llena fueras por donde fueras, sobre todo de familias con niños. 

Pero esto se debe en gran medida a que, casi la mitad de los puestos de venta ofrecían cursos o manualidades para niños y adultos: desde un bolso, a un cupcake, una bufanda, algo para decorar la casa o un collar. 

Todo lo que te puedas imaginar te lo enseñaban a hacer en estos puestos.








Una de las cosas que mas me agradaron de la feria es, que no había un proveedor por cada tres tiendas.
Había algunos pero, en general, te vendían los productos las pequeñas tiendas. Creo que sin duda lo que más destacaría de Creativa son los pequeños locales que te vendían cosas extrañas o artesanas.








En un puesto podías encontrar un rallador especial, una especie de plato de barro que te hace puré de cualquier cosa: ajo, kiwi, pan, chocolate, queso...

Puedes conseguir una textura perfecta con solo apretarlo contra el plato. La duda está en, si él italiano que lo vendía tiene una fuerza y maña innata para hacerlo o, si realmente es tan fácil como aparenta. 






Un cuchillo que hacia láminas con las verduras y que hacia rizos que imitaba a toboganes de un parque acuático.  

Es una de las cosas que mas me llamaron la atención y eso se reflejó en mi bolsillo cuando diez euros menos, desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. 

Realmente ese hombre sonreía tanto y hacia todo de forma tan rápida y eficiente que, yo creo que, si nos estuviera vendiendo una bolsa de basura como perfecto saco de dormir por esos 10 euros, se lo hubiéramos comprado.




















Algunos locales te vendían galletas, cake pops, gominolas o gofres como tentempié mientras veías la feria. Un puesto de gominolas gigantes y de todos los colores inimaginables destacaba desde lejos. 




Es el típico puesto por el que los padres intentan no pasar para evitar las rabietas de sus hijos y es que, una vez te has acercado, ya no puedes irte sin comprar alguna de esas chucherías o chocolates de todos los sabores.








Pero, sin duda, los gofres eran los reyes de este día  porque a cada dos pasos encontrabas a alguien con uno de estos gofres ensartados en un palo y, que olía como si entraras en el paraíso de los dulces. 

 Dos fuentes de chocolate que brotaban como si fuera agua, para mojar esos gofres o en su defecto, nubes de gominola. 




Casi nadie podía resistir la tentación. No lo compré  porque es difícil ir con un pincho de gofre y fotografiar a la vez. Eso sí, respire ondo un par de veces para que ese olor tan dulcemente irresistible, me empachara hasta mi salida de la feria. 





Lo peor de esta feria eran algunos de los feriantes. Era acercarme con la cámara y poner cara de seta mustia, o peor, decir que tengo que pagar si quiero una foto.¿que tengo que pagar? 

Estos se creen que son Arzak, y ni eso, porque él, cuando vas a sacar fotos, tiene la decencia de sonreír.

 El caso es que había feriantes que deberían hacer otra cosa. Como el rallador de ajo o una chica insulsa que vendía una especie de plato con apariencia de escurridor de platos que resulta que, servia para hacer patatas fritas. Y es que, al acercarme con la cámara, me miraban como si estuviera pillándoles en algo turbio. 




En fin, que si no quieres ir a una feria y exponer no vayas, pero no trates a la gente así. Si lo haces te expones a acabar la feria con mucho dinero gastado en un stand de feria y, ni un patatero  escurridor vendido.









Pero exceptuando esos malas pulgas, en general la zona de repostería estaba mucho más animada que otras ferias. 

Te enseñaban a decorar platos, a usar los productos y escuchaban dudas que iban, desde cosas básicas a algunas de lo más comprometidas.

 Podías encontrar La tienda Americana o De Cake,  unas de las tiendas mas conocidas en este mundillo. O algunas creaciones de tartas y cupcakes preciosos y ofertas de cursos de lo mas variado de diferentes locales mas pequeños y desconocidos.






Sin duda esas creaciones son lo que mas destaco de esta feria. No había muchas pero, las que podíamos encontrar en algunos puestos, destacaban como una estrella fugaz. 

Una tarta morada, perfectamente estructurada y de un color que te embriaga tus sentidos es la que mas me llamo la atención.


 No era la mas grande, ni la mas elaborada, ni la mas decorada... pero fue la perfección para mis ojos echa fondant. Me llamó la atención nada mas entrar por el pasillo. 




Cuando me acerqué a ese puesto, llamado Chic Bakery, empecé a enamorarme de otras muchas creaciones, como los cupcakes y sobre todo, unas tartas decoradas con aerógrafo que eran verdaderas obras de arte.  








Las chicas que promocionaban su stand, eran muy agradables, y, a pesar de tener de cara el sol que atraviesa la cristalera, te ofrecían su mejor sonrisa. 

Quizás parece una tontería  pero no lo es. Prueba a estar horas y horas de cara al sol sin poder usar gafas porque estás de cara al público y, encima, intenta sonreír,  ya veras lo complicado que es. 




En general la feria estaba bien, muy participativa y con bastante gente. Esto último es bueno para ellos, aunque siempre está la típica señora mayor que te arrolla con el bolso, los niños que se te cuelan entre las piernas o la gente que espera que tu te apartes de su camino, porque ellos están pegados con superglú al suelo, o eso parece. 






Los otras partes de la feria, con sus creaciones no las voy a comentar mucho porque mi principal objetivo eran los puestos de cocina y repostería. 

Pero no puedo acabar este reportaje, sin comentar que en esta feria están algunos de los muebles mas bonitos que he visto en mi vida. Verdaderas obras de arte, eso sí, no al alcance de todos los bolsillos. 












Además puedes encontrar replicas de postres, muy divertidas pero que no son comestibles.  Es el caso de miniaturas hechas de diferentes dulces, tartas de mentira, manteles...

 Las miniaturas eran preciosas, muy elaboradas y podían imitar desde un cupcake o un croissant hasta un helado de las marcas mas conocidas.  Estoy segura de que mas de alguno han intentado pegarle un bocado cuando no miraban.






Te venden un kit para que lo hagas tu mismo, pero estoy cien por cien segura de que, si lo pruebo yo, lo máximo que saldrá es un donunt un tanto chuchurrío.

En definitiva, una feria con un poco de todo y muchas cosas que poder hacer, comprar o disfrutar. Eso sí, excepto mirar que es gratis, en lo demás acabarás vaciando tus bolsillos hasta quedar satisfecho, o al menos, mas pobre.














Y aquí termina mi crítica de esta feria. Y, aviso a feriantes, si no queréis que hablen mal de vosotros y os gustaría que hablaran bien de vuestro trabajo, tomar este consejo, sonreír y poner buena cara a quien os fotografía, que nunca se sabe quien puede escribir sobre vosotros.








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